Reencuentro desde la honestidad

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“La honestidad es la manera más sencilla de prevenir que un error se convierta en un fracaso – James Altucher“

Ayer vimos muchas cosas para una manifestación que tan solo duró 5 horas. Ayer por fin nos vimos pisando ese tan ansiado lugar en el cual los más radicales siempre buscaban terminar. El espíritu del 2002 todavía le da a “La Autopista“ una especie de aura de epopeya diferente a la de cualquier avenida de Caracas. Ayer vimos a la gente realmente cansada de tanto. Cansada de tanto sufrir, cansada, de tanto llorar, cansada de tanta hambre. Era como si algo en sus rostros nos dijese ni una más ni una menos. También vimos, o por lo menos yo vi, una manifestación que por momentos volvía a girar en torno a los civiles, a los de a pie, a ti y a mi. Era como si la masa tuviese la última palabra y los operadores políticos fuesen simples moderadores de un debate por momentos más álgido por momentos más tenue.

Sin embargo, el éxito de la manifestación de ayer tiene que ver con algo que en Venezuela teníamos mucho tiempo sin ver. Ayer vimos después de mucho tiempo discursos honestos por parte de políticos. Me refiero a una interpelación popular a quienes cedimos el timón de esta vaina. Me refiero a sinceridad.

Por 18 años el gobierno ha vivido de la culpa del otro. Si aquí se va la luz es por culpa de unas iguanas imperialistas, si escasean los alimentos es por culpa de la guerra económica y si nos matan a la vuelta de la esquina por un par de zapatos, es el paramilitarismo mercenario. En fin, excusa tras excusa tras excusa. Hasta en la oposición comenzamos a ver una dirigencia que huía de sus propios fallos. Siempre había algo secreto, algo que no entendíamos, un pieza que no había venido con el rompecabezas.

Muchos son los errores, de forma y de fondo, que se han cometido en los últimos años. Muchos errores que han enquistado al chavismo en el poder y lo han hecho un hueso tan duro de roer. Esto no tiene por intensión sacar los trapos sucios a relucir pero si acotar que ante tantas equivocaciones nunca escuchamos un mea culpa, mea culpa, mea culpa. En muchos casos lo que encontramos fue una nueva excusa del porque no y las excusas, siempre que las busques las encontrarás. Creo que ayer, por primera vez en mucho tiempo vimos discursos sinceros, discursos de políticos maduros y eso es algo que el país llevaba tiempo implorando.

Creo que la lucha política por el país en el largo plazo pasa por la capacidad que tengan los dirigentes políticos de ambos bandos de hablarle a su dirigencia desde la honestidad pero sin perder los matices esperanzadores. El gobierno, de cómo construir un chavismo sin Chávez que sea atractivo para el grueso de los votantes pero que no se aleje de las posibilidades y adversidades que se presentan. Quienes crean que el PSUV, con la inminente salida de Nicolás Maduro está muerto, bien equivocado está.

En la oposición, la honestidad pasa por plantear cuáles son las posibilidades reales de salir de Maduro y de como reconstruir el país, haciendo alusión a lo difícil que puede ser y los sacrificios que esto plantea. Ayer se le explicó a la gente por que, por lo menos ayer, no se podía ir a Miraflores, cual era el status real del Referendum Revocatorio y cuáles eran las acciones a tomar par retomar el hilo constitucional del que tanto se ha venido hablando. Ayer la gente pito, los políticos se dejaron pitar y se respondió desde la honestidad.

Ayer vimos a una oposición más humana, en la cual es todavía sencillo encontrar defectos de formas, pero que se reencontró, desde la honestidad de su discurso, con su base más sólida. Como decía James Altucher, la honestidad es la manera más sencilla de prevenir que un error se convierta en un fracaso. Todo pasa por quien sea más capaz de prometer lo más real y hacerlo posible.

 

Zeta

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