El formulismo – reconciliación entre quienes nos oponemos al gobierno

elecciones primarias 8

Este mundo no va a cambiar a menos que estemos dispuestos a cambiar nosotros mismos – Rigoberta Menchú

Si algo aprendí de los dos años que curse ciencias en el colegio durante mi bachillerato es que todo problema tiene una solución aunque en algunos casos no sea aparente. También recuerdo que para llegar a la solución del problema debíamos usar una formula determinada. La formula iba a depender del caso que se nos planteara y dependiendo de la misma el resultado iba a ser correcto o incorrecto.

Venezuela hoy en día tiene un problema sin aparente solución. No es secreto para nadie que la oposición está dividida. Desde que el gobernador de Miranda perdió las elecciones con el actual presidente Nicolás Maduro y se rehusó a realizar una manifestación a la sede del Consejo Nacional Electoral para solicitar un conteo manual de los votos y las papeletas, la idílica relación que se había mantenido desde las primarias, se vio deshecha. A partir de ese momento hemos visto florecer dos posturas a través de las cuales se quiere hacer frente al gobierno. Para echar el cuento corto, nos encontramos divididos entre  salidistas y caprilistas.

Los primeros apoyan una estrategia de calle y de presión propuesta por Voluntad Popular y su líder Leopoldo López que sacuda todos los elementos que componen al poder central mientras que el segundo aboga por seguir ganando espacios de poder dentro de los seguidores menos adeptos al gobierno y capitalizar ese descontento a través de gestión pública y patear el país. Al final del día el único que sale beneficiado de esta división es el gobierno de Nicolás Maduro.

El problema

A pesar de tener una de las inflaciones acumuladas más altas del mundo, de las exorbitantes cifras de inseguridad que azotan al país, de la escasez de productos que se vive y de que todo esto se traduce en una baja popularidad de entre el 32 y 38% según la mayoría de las casas encuestadoras del país, la salida de Miraflores del actual gobierno parece uno de los escenarios menos factibles en el escenario político nacional. Las dos corrientes opositoras han fallado en su propósito de oponerse al gobierno. Ambos se quedaron estancados en sus momentos de mayor éxito y perdieron el tren de los siguientes. Recordemos que la carrera para recuperar Venezuela no son los 100 metros planos. Esto es más un maratón con bastantes obstáculos.

Generalmente cuando nos estrellamos contra un pared, resulta más fácil dar uno o dos o tres pasos hacia atrás que intentar derribar la pared a cabezazos. Los pasos hacia atrás no son sinónimo de rendición ni de bajar los brazos sino de replanteamiento de los objetivos que ya no están siendo rentables como en algún momento fueron.

La formula

Haciendo entonces el ejercicio de dar unos pasos para atrás entendí varias cosas. La primera es que la Mesa de la Unidad Democrática no son unas oficinas en el medio de la capital sino que es un ideal de trabajo (ese de que ningún jugador es mejor que todos juntos) por él que la sociedad civil trabajó mucho tiempo. Lo segundo es que los recursos son finitos, sobre todo en un país donde el estado es dueño de prácticamente todas las fuentes de ingreso. Además de eso, hasta el sol de hoy hemos venido malgastando los pocos recursos con los que contamos. Para verlo más claro, entendamos que si para llegar a un mismo fin se requiere gastar 10 bsf y tu gastas 5 usando el plan A y yo otros 5 realizando el plan B, ambos estamos malgastando nuestros recursos a pesar de contar con la fuerza necesaria para llegar a la misma meta.

Habiendo entendido esto, entendí que existe otra manera de hacer las cosas. Una tercera vía. O más bien, una sub-vía. Habiendo una o dos o tres maneras de hacer las cosas, una meta en común, recursos finitos y una institución ya insertada en el común del colectivo lo lógico es conjugarse alrededor de estos factores y crear una fórmula que nos permita lograr nuestros objetivos.

La fórmula no es otra que aglomerar todos los recursos bajo una sola propuesta de lucha que represente al 50%+1 de los opositores del país tomando como plataforma una organización en la que todos hemos puesto nuestras esperanzas en el pasado y que no pertenece únicamente a una parte de los opositores. La solución no es otra que convocar a un proceso de primarias en la MUD.

La solución

Estás primarias a diferencias de las ocurridas el 12 de febrero de 2012 tienen como particularidad dos cosas. La primera es que no va a ser para elegir un representante a unas elecciones sino una manera hacer frente al gobierno para poder capitalizar el descontento. Existen dos macro vertientes opositoras pero no eso no significa que otros grupos no puedan participar de esta contienda. La segunda característica es que va a estar representada entonces no por personas sino por grupos de personas. Vamos a ver entonces un debate político fructífero que solo por el mero hecho de existir va a atraer más personas a la causa opositora.

Como en todos los procesos democráticos algunos resultarán electos y otros no. Al final el único perdedor será el gobierno que se encontrará nuevamente con una oposición medianamente unida, con una fuerza económica importante, con un mensaje único y lo más importante, con una estrategia de corto, mediano y largo plazo para hacerle frente al desgobierno del que ellos son responsables y que día a día está hundiendo más en la miseria al país.

Entendamos que lo difícil no es conjugar los talentos. Lo difícil es conjugar los egos. El ejemplo empieza por casa

Zeta

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