Al final es solo fútbol.. Y algo más

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El fútbol es la única religión que no tiene ateos – Eduardo Galeano

 

Mi mamá, quien después de 26 años de matrimonio con un adicto futbolero reconocido, bien curtida en el asunto está, dice que lo que más le impresiona del deporte rey son las expresiones de la gente durante los juegos. El llanto desconsolado, la felicidad descontrolada, la incredulidad, el sueño. Un estadio de fútbol es un cóctel de emociones y eso a pesar de que para algunos el fútbol sea solo un espectáculo. Y la verdad es que no están muy lejos de la verdad. El fútbol tiene mucho de espectáculo. Así como cualquier otro arte, cuenta con sus propias salas de presentación, vende sus propias entradas, existen gremios para sus trabajadores de la industria y los salarios de quienes hacen vida aquí pueden asegurarte un promisorio futuro.

Ahora bien, limitar al fútbol a un simple espectáculo, a solo entretenimiento de las masas y a conversaciones de barras cerveceras me parece un poco injusto. El fútbol es y debe seguir siendo algo más. Es un motor social, una fuente constante de empleo (no solo jugadores y entrenadores), un catalizador económico, una vía de escape a todos nuestros problemas. El fútbol en resumidas cuentas, es todo y a la vez es nada.

Independencia a punta de disparos.. al arco

Después de la Copa del Mundo de Suiza 1954, estalló en Argelia uno de los conflictos de mayor relevancia del siglo pasado. La guerra por la independencia de Argelia del gobierno francés, quien desde 1830 dominaba el territorio nor-africano, costó la vida de millares de personas y la disolución de otras tantas miles de familias.

Con la creación del Frente Nacional de Liberación (FNL) el movimiento independentista tomó mayores dimensiones y reconocimiento a nivel mundial. Para ese entonces, muchos jugadores de argelinos hacían carrera en equipos franceses como el Saint Ettienne o el Olympic Marseille. Inclusive algunos eran parte de la selección nacional de Francia y ayudaron al equipo a lograr la clasificación a la Copa Mundial de 1958.

Ese años, gran cantidad de jugadores argelinos empezaron a desaparecer de sus equipos en Francia. Para sorpresa de todos, meses después, estos jugadores aparecen como miembros del equipo de fútbol del Frente Nacional de Liberación. FIFA, a petición del gobierno francés, sancionó a dichos jugadores y a los equipos que se prestaran para jugar con ellos. Eso no impidió que un gira se llevase a cabo, dándole a los jugadores de la selección del FNL la posibilidad de llevar su mensaje de independencia.

La gira fue todo un éxito y gracias a la presión internacional, en el año de 1962, se firma el tratado de Evian que garantiza la independencia de Argelia. Ese mismo año se realizaron las primeras elecciones libres en el país, donde saldría electo Ahmed Ben Bella, un ex jugador del Olympic Marseille y miembro del equipo de FNL. Muchos de estos jugadores no volvieron a pisar unas canchas de fútbol en el extranjero, pero en su país hoy son héroes de la independencia.

El fútbol, la dictadura y el simbolismo

El Estadio Nacional de Chile es hoy en día símbolo de miles de millones de alegrías para el pueblo chileno. Pero lo que hoy son altas, ayer quizás no lo fueron. Durante la década de los 70’ y de la dictadura militar, este estadio fue la prisión de incontables disidentes del régimen militar que ocupaba el Palacio de la Moneda.

El fútbol está cargado de simbolismos, lugares, recuerdos que pasan de ser lo peor de nuestras vidas a los más esperanzador de ellas. Ir al estadio Nacional era sinónimo de muerte, tortura y desapariciones. Hoy lo es de esperanza y de un país que vibra con su selección.

El gol de la muerte

Corría el año de 1994 y Estados Unidos se vestía de gala para recibir por primera vez un mundial de fútbol o lo que se conoce en ese país como soccer. En el segundo partido de la fase del grupo B, Colombia se jugaba la vida ante los anfitriones. El partido quedó 2-1 en favor de los norteamericanos, con la particularidad de que el marcador lo abrió el futbolista Andrés Escobar con un gol en propia puerta.

Colombia venía practicando uno de los mejores fútbol, tanto así que en la fase de clasificación, había logrado clavar 5 goles a la sub-campeona del mundo, Argentina en Buenos Aires. La noticia del autogol generó excesivo revuelo en Colombia. Dos días después de la llegada a Colombia, alguien a la salida de un restaurante, increpa a Escobar, lo acusa de haber sido responsable de la eliminación de Colombia y le dispara 6 tiros que acabaron con su vida.

La tregua de navidad

Durante la primera guerra mundial, las tropas germanas e inglesas libraban una cruenta batalla en las trincheras ubicadas en el frente belgas, en la localidad de Ypres. La primera guerra mundial era hasta ese momento, la más cruenta y cruel de las guerras. El Papa Benedicto XV había hecho un llamado al cese al fuego por parte de ambos bandos para la víspera de navidad.

Parecía imposible lograr dicho cometido debido a lo cruento de los ataques y al resentimiento que existía entre el alto mando de ambos lados. Pero la noche del 24 de diciembre, el fútbol todo lo pudo. Los soldados de ambos frentes se lograron hermanar por una noche en torno a cantos de villancicos, cena y por supuesto un partido de fútbol entre ambos ejércitos. Muchos mitos corren con respecto a esa noche. Lo cierto es que cualquiera que fuese el resultado de ese partido, ambas armadas quedaron empatadas con respecto a las bajas; 0 a 0.

¿Puede el fútbol lograr la paz?

“La paz no es ausencia de violencia; es la interacción que se pueda dar en un espacio común” dice el politólogo Mauricio Meschoulam, y si lo entendemos así, el simple acto de existencia del fútbol pues ya lo convierte en un acto de paz debido que ayuda a convivir y a coexistir por al menos 90 minutos en un recinto semi-cerrado. Esto siempre y cuando se establezcan estrategias de intervención en casos de crisis junto con estrategias a mediano y largo plazo para erradicar completamente la violencia.

No solo el fútbol ha sido responsable por el conseguimiento de la paz, sino que también lo fue el rugby en Sudáfrica para acabar con el apartheid o el Football Americano en los Estados Unidos para unir a las poblaciones negras y blancas bajo nuevos códigos de camaradería.

En líneas generales, quienes argumentan que el fútbol es solo un espectaculo, algo de razón tienen. Esperar cuatro años parece demasiado y sin embargo, el mes del mundial de fútbol pasa tan rápido que ya sin darnos cuenta, solo cuatro equipos de treinta y dos, siguen en carrera para hacerse con el tan preciado trofeo hasta que la gélida Rusia nos abra las puertas para una nueva edición que más pasiones mueve a nivel mundial. Mientras tanto, dejemos que el balón siga cambiando el globo.

Al final es solo fútbol.. y algo más.
Zeta.

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