Carta abierta a mi generación (para abrir ahora y releer en 10 años)

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Amigo (quiero creer que aunque no te conozca está lucha nos hace más que conocidos):

Si cuando empezaste a interesarte en la política, el 1010 de la Av. Urdaneta ya estaba ocupado por Hugo Chávez, estas palabras son contigo. Como dijo Don Germán Carrera Damas “lamentablemente, nos tocó vivirlo”. Estoy seguro que nadie aquí pidió vivir esto, que si estás leyendo esto hubieses preferido una adolescencia más tranquila, más estable, con los ojos en dirección al horizonte. Hubiese sido mejor la continuidad del país que heredaron nuestros padres, con sus altibajos, sus anaqueles llenos y su morgue vacía. El país, no voy a decir del ta barato dame dos pero uno con el Dólar a 7.50, el del que tanto nuestros padres se quejaron en el famoso viernes negro. En retrospectiva yo diría que fue más un viernes gris. En fin, que a todos nos hubiera gustado ese país que ya no existe.

Nos hubiera gustado tantas cosas que lamentablemente no fueron posibles. Algo pasó en el camino y la vaina terminó en el arroz con mango donde estamos ahora. Vivimos lamentable en el país de las despedidas (voluntarias y forzosas), de los huérfanos y las viudas. Asistimos a los hospitales de y en el camino me trae las gasas, la lidocaína, las inyectadoras y los yelcos que en esta vaina no tenemos. Nos tocó ver los supermercados de llegó el aceite y del no pana, eso tiene dos semanas que no llega. Estamos en el país en donde si te van a robar tienes suerte si solo sales con un cachazo en la cabeza y sin carro, cartera o celular. Llegamos al punto de vivir en el país donde ya no quedan celulares. Ni celulares, ni carros, ni carteras.

Nuestra generación no vive, nuestra generación sobrevive. Somos la generación que no se va a poder independizar hasta bien entrados los veinte si es que tienes un poco de suerte. Somos quienes vemos como se devalúan nuestros primeros sueldos y como constantemente se burlan de nuestro quehacer chorros y vivarachos. Cadiveros de academia. Vemos cómo el gobierno atropella nuestra educación, no se si por celos, odio o simplemente por maldad. Lo que más me preocupa y aunque usted no lo crea es que lo más difícil, está todavía por llegar.

Esto va a pasar. Tarde o temprano este modelo de país terminará pasando y de eso no me queda ninguna duda. No se si mañana, pasado, este mes o este año, pero de que esto se cae, se cae y cuando eso suceda pues comenzará la parte más complicada. Nuestros padres ya se habrán ido o los habrán jubilado y quedaremos huérfanos ante un país devastado. Ahí comienza nuestro reto.

Yo no creo que los actos sobrehumanos hagan cambios radicales en las sociedades. Son las pequeñas cosas, de las pequeñas personas las que logran cambios sustanciales. Es en ese sentido que las 3 pequeñas grandes cosas que tiene que hacer nuestra generación de aquí a 10 años, son las siguientes.

En primer lugar no debemos guardarle rencor a los responsables del descalabro del país. El ciclo del reconcomio en Venezuela ha sido uno de los mayores males que hemos vivido desde nuestra independencia. Se lo guarda el actual gobierno a la Cuarta República y así mismo se lo guardó la cuarta al gomecismo, con el y sin el. No hay mayor venganza que traer desarrollo y progreso al lugar al que ellos solo trajeron miseria. Yo hoy los perdono y si en diez años los veo, no me acuerdo. Buena suerte, adiós.

En segundo lugar, respetar a las minorías. En el país se crearán grupos de poder, con mayor o menor popularidad unos que otros. Si llegan al poder siempre recuerden cómo se sentían cuando este gobierno los llamaba majunches, fascistas, minoría paupérrima,  y demás adjetivos (des)calificativos que recibieron en su momento. Si algo he aprendido en estos últimos diez años es que hay bastante dignidad en ser oposición. Si algún día llegas a un cargo público recuerda “yo represento a todos los venezolanos” y que por no estar de acuerdo en materia política no significa que no nos podamos echar una fría juntos.

Por último y no menos importante, si tiene un problema, no lo diga, resuélvalo. En este período nuestra generación se ha convertido en todera. Aprendimos a hacer nuestros propios presupuestos, a elaborar nuestros propios planes de país, creamos instituciones con nuestra propia filosofía y llevamos a los sectores populares nuestro propio mensaje de progreso. No esperemos entonces que en 10 años el gobierno nos resuelva la vida. No queramos ni que nos den el pescado ni que nos enseñen a pescar a su manera. Busquemos un tutorial y aprendamos como hemos aprendido hasta ahora; y sobre todo, por favor, no pensemos que por tener petróleo somos ricos. Nosotros mejor que nadie sabemos que no es así.

Si tu memoria política comenzó una noche de diciembre del 98’, esto es para ti, pero eso no significa que sea para ya. Mi idea es pasearme por estas palabras una y otra vez por lo próximos diez años no para adoctrinarme con ellas sino para asegurarme de que nuestros hijos les toque vivir en el país que quieran y no en el que simplemente desean.

Zeta

Caracas, 31 de Marzo de 2014

 

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Un pensamiento en “Carta abierta a mi generación (para abrir ahora y releer en 10 años)

  1. Excelente hermano, sin duda tu vas a ser parte de la construcción de la Venezuela que todos soñamos. Seguimos en la lucha un abrazo. Dj

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