No nos ahoguemos en la crítica

Miranda state Governor Capriles Radonski and Voluntad Popular Lopez attends an event of Venezuela's opposition Democratic Unity coalition

“Para evitar la crítica no digas nada ni hagas nada ni pienses nada” – Aristoteles

La falta de elecciones en el futuro próximo ha significado para la oposición no tener un objetivo claro por el cual luchar, y por lo tanto no tener un plan de acción definido a través del cual movilizar a sus bases. Esto, sumado a la desastrosa administración del país, los pone a mí parecer en una de las situaciones más difíciles de los últimos años. La presión y la cantidad de dudas están al tope. y en ese sentido, se van a evidenciar, inevitablemente, las grietas y desacuerdos que hay en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), las cuales no deberían ser un secreto para nadie dada la naturaleza casi contraria de muchas de las organizaciones que ahí hacen vida.

A mi parecer, esto es extraordinariamente positivo ya que nos va a permitir ver cómo actúan los políticos que supuestamente nos representan y además vamos a poder presenciar un debate – cuyo nivel desearía que fuera elevado – que abarcara tópicos verdaderamente importantes y donde además se podría visualizar la posición de los diversos sectores del país (muchos de los cuales nos representan y apenas conocemos su manera de pensar).

Esa confrontación que tendrá lugar deberá tenernos (o ya nos tiene más bien) como partícipes a todos. Y es aquí donde quiero hacer un alto. Considero imperante que el nivel de crítica sea elevado y eso requiere que cada uno intente crearse una clara imagen de lo que está pasando en este país. El nivel de crítica NO DEBE SER DRAMÁTICO NI EXTREMISTA NI OFENSIVO, eso no sólo no es bueno para el objeto de la crítica sino tampoco para nuestras expectativas como colectivo. Debemos convencernos como ciudadanos de que los políticos todos, seguramente, alguna vez no llenarán nuestras expectativas, es decir, muy probablemente nos van a decepcionar alguna vez. NINGÚN POLÍTICO DEBE SER ENDIOSADO o tratado de forma distinta. Nuestra manera de comunicarnos como ciudadanos debe denotar madurez, lo cual habla bien de nosotros mismos.

Hablemos de casos concretos; hablemos de Capriles. Henrique Capriles Radonsky, quien fuese candidato presidencial en ocaciones consecutivas a finales de 2012 y principio de 2013 se encuentra hoy en día en el punto más bajo de su popularidad. Después de haber reunido bajo su liderazgo a más de 7 millones de personas, sus decisiones le han generado un alto costo político y han puesto en evidencia su liderazgo a nivel nacional.

He de decir en principio que el momento de decepción con este personaje me llegó hace un tiempo. Muchos no vieron con buenos ojos que en diciembre de 2012 volviera a la gobernación de Miranda, otros también criticaron que prefirió no llamar a la gente a la calle tras los resultados de las últimas elecciones presidenciales. Algunos argumentaron que sin un cargo público perdería peso en la oposición. Y otros pensaron que salir a la calle casi con un empate técnico era cuando menos muy arriesgado. Argumentos en pro y en contra escuché muchos validos. A mi el momento de decepción no me llegó con nada de eso, sino leyendo algunas de sus opiniones sobre economía tales como “yo no hubiera devaluado” o “nos van a quitar lo único que nos queda que es la gasolina barata”. Y he de decir que lamento un poco que eso no tuvo un eco mediático grande, ni gente rasgándose las vestiduras en las redes. Pero sí tuvo mucho eco en mí, quizás porque esas ideas pueden tener consecuencias en el largo plazo y pueden frustrar el alcance de las soluciones urgentes que necesita Venezuela (eventualmente). Quizás también me preocupó más porque valoro en mayor medida el posible país que tiene en su mente, que la estrategia política de turno, o si tiene guáramo (o lo otro) en un momento dado. Esto último es más fácil de conseguir que alguien con buenas ideas.

En fin, otros políticos y no sólo HCR, me han defraudado y hasta asustado con sus declaraciones. Pablo Pérez y sus ganas de ser padre de Venezuela, Eveling apoyando la instauración del chip de gasolina en la frontera, COPEI abogando por un financiamiento estatal a los partidos porque según ellos la asociación política debe ser garantizada (si claro que debe ser, pero no con plata del estado), Henry Ramos fustigando a los economistas que por creer en el excesivo liberalismo han llevado al despeñadero a esta país muchas veces, entre muchas otras declaraciones.

Creo y espero que el debate que va a tener lugar sea de altura, sobre lo importante, sobre ideas. Actualmente hay un movimiento llamado “La Salida” liderado por Leopoldo y Ma Corina, positivo porque es una oportunidad de espolear el debate más no considero que sea la respuesta a todos nuestros males. Capriles parece no apoyarlo pero eventualmente se tendrá que unir al debate (por eso no hay que darle mucha importancia), y este proceso se aceleraría si la MUD convoca a elecciones (significaría más presión).

Ojalá esto no signifique el resquebrajamiento de la unidad sino que ayude a su fortalecimiento. Me lo imagino como un grupo de amigos: pueden discutir con palabras duras o desagradables pero al final estarán sentados tomándose algo pensando que hacer en el futuro próximo o lejano. Sería lo ideal.

Por lo pronto, los invito a que no se ahoguen en la crítica. Veo esto como un proceso en el que todos podemos elegir si ver el vaso medio lleno o medio vacío. Todo se trata de no sólo exigir más a nuestros políticos, para que mejoren, sino también tratar nosotros de ser mejores ciudadanos.

Zeta y Gol

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