Cerrando ciclos

NEWYORK

“Todo tiene su final” –  Héctor Lavoe

Es cierto que la función siempre debe continuar pero hay veces que irremediablemente hay que tomarse de las manos, salir a despedirse del público y ver como lentamente el telón se baja y las butacas se desocupan. En las obras teatrales como en los ciclos que vivimos, las despedidas y sus formas importan tanto como el desarrollo en sí mismo. Es un pre-requisito para poner la vaina a andar de nuevo.

Todo esto lo digo porque en estos tiempos de aperturas y cierres de ciclos, el del último verano significó mucho para mí. No porque pude vivir un tiempo afuera, ni porque fuese en la capital del mundo, ni por todos los beneficios que implica vivir en un lugar donde no se tiene patria. Lo fue porque por esos procesos de la vida misma pude traer, dejar y conocer muchas de esas cosas que nos separan de otro gran paso generacional.

Me traigo el amor que reconcilia con todo aquello que nos hace querer volver, como las tonadas de Simón Díaz, los proyectos ambiciosos de gente buena y un alto porcentaje del gentilicio que está cansado de vivir en la más desalmada de las sociedades. Me vengo también con el odio recalcitrante a todo eso que nos hace querer mandar todo al carajo y empezar una nueva realidad como lo son los conocidos corruptos, los ladrones de cabello y los políticos desfasados sin importar al sector al que pertenezcan.

Traje 8 pares de medias, camisas blancas de algodón y una que otra especie. Una nueva forma de trabajar,  en donde no hay almuerzos de 3 horas con botellas de Buchanans de por medio ni siestas para bajar la comida. No hay tardes libres, ni días de la secretaria ni cumpleaños de Fulano o  Mengano. Es una forma de trabajar para trabajar, para producir, generar, hacer, y otros tantos infinitivos que proponen una mejora en todo sentido.

Deje la ropa sucia, arrugada y no almidonada. El en muchos casos despilfarro sin sentido y desmedido y los almuerzos mateados con cereal o comida de microondas. Dejo a un lado las conversaciones de agenda marcadas por las nimiedades del quehacer político nacional que sirven de trinchera para no ver los demás problemas que nos asolan. El asunto no es que diga penes, el asunto es que en las siguientes 5.000 palabras tampoco dijo o hizo algo productivo. Deje o por lo menos estoy en el intento de dejar el cigarrillo. A pesar de que quien convierte no se divierte, $14 la caja no está nada fácil.

Conseguí nuevos amigos viejos y viejos amigos nuevos, a todos ustedes millones de gracias. Una novia que me enseñó que nada se puede dar por sentado y que por más desarrollado que este el mundo, el contacto humano no se remplaza por nada. Conseguí un almuerzo con un senador y un café con un sudanés del sur que te echa los cuentos que no salen en los reportes anuales de las Naciones Unidas. Con seguí tantas cosas que me llevaron finalmente a conseguir a un yo que ya no era más el mismo yo.

Espero que hayan disfrutado la función, yo personalmente la adoré.

Zeta

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