Un nuevo hogar

No nací aquí pero aquí es donde me toca vivir, aparentemente esta vaina pa’ largo. No tengo idea cuando saldré de este lugar aunque la verdad no me disgusta tanto. Hay gente muy amable, me invitan a conocer los jardines, a jugar a las escondidas en el pabellón central y de vez en tanto, cuando hace bonito nos lanzamos un pic-nic, aunque debo admitir que de un tiempo para acá la comida ya no me sabe igual. Ni la comida, ni la bebida, ni ninguno de los placeres de la vida.

No sé quién me trajo hasta aquí, ni como llegue, puede que hayan sido mis padres, puede que mis hijos. Tengo un nuevo amigo, Cayetano. El llegó la misma semana que yo y dice que fue su mujer quien lo abandono acá. No entiendo, parece un buen tipo, honesto y para nada mujeriego ¿por qué habrían de abandonarlo así? A veces nuestros seres más queridos nos abandonan sin razón aparente y creo que es algo que todos los que vivimos aquí hemos aprendido a vivir con.

Hay gente de todas las edades y las clases sociales. Hay blancos y negros, gordos y flacos, opositores y oficialistas, venezolanos universales. Es uno de los lugares más representativos de todo el país.

Me gusta oír las discusiones políticas entre Rómulo y Gustavo Machado, tomarme un cafecito con Renny Otolina e ir a los espectáculos que organizan Amelia Pérez Díaz y Joselo. Ando viendo si Billos puede cantar en mi cumpleaños aunque no se por qué aquí celebran es la fecha de llegada.

Los domingos veo el juego de pelota con Carlos “Café” Martínez y con Gustavo “Gus” Polidor ya que nos une una evidente pasión rojiazul. Creo que el problema de si alguna vez veremos a La Guaira ganar está más que resuelto. Si no transmiten el juego, armo una partida de domino con un señor que defendió la costas de Machurucuto cuando la famosa invasión. A veces aprovecho y le echo una visita a una tía abuela que tengo por aquí.

El servicio es un poco lamentable. Hay veces que me pierdo y ni siquiera puedo encontrar la puerta de mi cuarto. Cuando esto pasa suelo dar vueltas por el complejo. Creo que el insomnio es un problema común en este lugar. Debe ser algo que le ponen al desayuno.

De vez en cuando mi familia viene de visita, últimamente con menos frecuencia que antes. Al principio solían hablar conmigo, sin embargo las cosas han cambiado un poco. Las pocas veces que vienen no estoy pero siempre tienen la cortesía de dejar flores al lado de mi cuarto. Por mucho tiempo que haya pasado, nunca olvidan lo mucho que me gustan las gardenias. Ese olor a domingo con bruma de café es de lo poco que por más tiempo que pase aquí, nunca olvidare.

No se cómo ni cuando llegue, pero lo que si asumí es que más nunca saldré. Está ahora es mi casa, mi hogar, mi pequeño país y aunque a algunos les cueste acostumbrarse, el cementerio del este los recibirá con la más calidad de las bienvenidas.

Eternamente (literal) agradecido

Zeta

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s