La más perfecta historia de amor

No recuerdo cómo empezó esto y sin embargo aquí estamos. 22 años después sigues a mi lado de la manera más inverosímil. Cambias todos los días, te encuentro por todas partes, aunque en esta ciudad cada vez menos. Me engañas con mis mejores amigos y todavía te quiero, te presto celosamente. Debo reconocer que yo también te he engañado con otras aunque ninguna tan interesante como tú. Espero que en tus aventuras ninguno tan apasionado como yo. Nos hacemos un trío de vez en cuando y sin importar el sexo, reconozco que en el tema eres sin duda más experimentada que yo.

Recuerdo nos presentó mi madre hace unos cuantos ya. Supe después que solían ser muy buenas amigas. Supe también con el tiempo que habías tenido un affaire con mi papá hacía ya un buen tiempo. Le di poco importancia, al final de todo, la manzana no cae muy lejos del árbol. En ese entonces eras La Petite Princesse.

Desde ese entonces el mundo se convirtió en un lugar más pequeño y perdimos la noción del tiempo y el espacio. Apuñalamos juntos a Julio Cesar, asediamos La Rochele, navegamos con Nemo, 10.000 leguas de viaje submarino. Juntos caminamos por las calles de Praga, Buenos Aires y Paris. Jugamos a la rayuela con Coartazar. Vimos clases de filosofía, primero con Sofía, luego llegaron Kant, Aristóteles y Rousseau. Le dimos la vuelta al mundo con Teo. Recuerdo aquella vez que peleábamos con Alatriste en Flandes y tuvimos que salir corriendo porque nos había llegado esa tan esperada cita con el emperador en Japón. Cuando volvimos creo que ya era un poco tarde. Fantaseamos con Sherezade mas de mil y una noches.

Supe que hablabas mas de mil y una lenguas, que cuando aquello de la torre de Babel, Dios los había maldito a todos menos a ti, maldita suerte la tuya. Te intento conocer entonces en todas tus voces, y aunque a veces no te entienda, créeme cuando te digo, que hago mi mejor esfuerzo.

Contigo aprendí –como dice Luis Miguel- de economía, política y hasta de cocina. Aprendí a fumar y desde entonces no he parado. Me hablaste del opio, la coca y de la marihuana marroquí, cuantas veces no bajamos juntos al moro. Conocí lo secretos más obscuros de la Alemania Nazi, el valor de un buen vino y el poder de la justicia cuando cae en buenas manos. Entramos juntos de la mano a la facultad de leyes. La verdad es que has estado siempre, y aunque no sea el que más te conozca, nadie me puede quitar lo bailao.

Te presenté a mis amigos y a casi ninguno le gustaste, muchos te consideraban una pérdida de tiempo, que nuestra relación era absorbente. Que se vayan a la mierda. Presumí de ti con mis mas recelosas amantes solo para darme cuenta que ninguna va a llegar a ser como tú, y creo que ese ha sido mi gran problema. Que una buena conversación siempre vale más que un buen par de tetas. Somos una generación aburridísima.

Sigo sin recordar como todo comenzó y aquí seguimos, después de tanto tiempo. Qué bien me caes, que bien me haces. Sin ti probablemente no hubiese podido escribir ninguna de estas palabras  y aunque al final del día no seas más que pulpa de madera encuadernada, aquel que posa sus ojos sobre ti, vive más de mil vidas, ama a mas de mil mujeres y prueba más de mil vinos. Quien no lo hace, pues solo saborea estos placeres una sola vez.

Siempre tuyo cherie.

Zeta

Anuncios

Un pensamiento en “La más perfecta historia de amor

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s