De mis (buenas y malas) costumbres.

Soy un tipo de costumbres. Es cierto que todos lo somos pero poca gente lo disfruta. Yo amo lo que soy de la misma manera que un funcionario público a un chanchullo. Acertó quien dijo que somos lo que hacemos y me gustaría agregarle que también lo que comemos. Mis costumbres me ordenan la vida, me diferencia, me llevan de la mano y hasta me meten en líos. Son la Biblia de mi religión, el Código Civil de mi república. Aquí les comparto entonces ese grupeto de principios que desde hace ya un buen rato, me curan en salud.

No creo en brujas pero de que vuelan vuelan, es mejor prevenir que lamentar. Prefiero las revistas a la prensa escrita y la prensa escrita a la electrónica. Me repugna leer noticias en un ipad pero si tengo que hacerlo pues no queda de otra. No tomo café ni té, no se porque todos tenemos que elegir entre uno u otro.

El mejor lugar de una discoteca es la barra y de una reunión la cocina. Por cierto me divierto mucho más en una reunión  que en una rumba. Prefiero una buena conversación a echar un “buen pie” aunque mujer que no baile salsa, sobretodo si es Venezolana, de algún mal esta sufriendo. Desde que se creo Wikipedia y los smartphones las discusiones estúpidas entre mis panas han dejado de ser tan divertidas.

La comida sabe mejor de 3 maneras. Cuando la cocina uno, cuando la cocina uno para muchos otros y cuando la encontramos en la nevera al volver de rumbear.

Prefiero ser respetuoso que educado. Tomo jugo directo del pote porque sencillamente sabe mejor. El mejor trago en una malta es el primero. No me importa estar desnudo si la ocasión así lo amerita. En la indumentaria masculina lo que mas importa es el reloj, la billetera y los zapatos, lo demás son accesorios. Aprendí (Gracias a los coñazos y a mi amigo Pata) que en el carro el que maneja es el que decide la música. Si vamos con un fanático de Justin Bieber lo tenemos bien merecidos por tener esas amistades. Nunca rechazo una invitación a bailar a menos de que estén tratando de meterme en una fila de la conga. No pago más de 70 bs por un trago, 32 por una caja de cigarros y 100 por un ramo de flores, a menos de que sea para mi vieja, en ese caso puedo empeñar la ropa.

Amo las postales, me considero un “progre conservador”. The old way is the good way. Detesto los chalecos así sean Hugo Boss. Odio el humo del cigarro a pesar de que fumo demasiado. Además fumo porque me gusta, no por vicio. No me fumo todo el cigarro, como con la comida, siempre hay que dejar un poco. La vergüenza del gallego como dicen por ahí.

Bebo más de lo que debería y menos de lo que me invitan. Soy un fanático empedernido del whisky y del vino, uno para antes y durante y el otro para después de comer. Creo que el mejor placer de la vida es comer. Comer bien. A la hora de comer bien todo importa, sobre todo la mesa. Amo una buena sobremesa, ese olor a tabaco especias y alcohol que deja cuando los comensales se han ido ya a sus casas es de lo mejor.

Como ustedes mes amis yo también tengo mis costumbres. Como ustedes yo también me salto mis costumbres. Seamos sinceros, si el mundo cambia todos los días, porque yo no. Como dijo uno de los hermanos Marx “Señora, aquí tiene mis principios, sino le gustan,  también tengo otros.

Siempre suyo.

Zeta.

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2 pensamientos en “De mis (buenas y malas) costumbres.

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